Este acordeón tiene magia y puede conquistar países: Hugo Granados

Este acordeón tiene magia y puede conquistar países: Hugo Granados

Este acordeón tiene magia y puede conquistar países: Hugo Granados. Termina su decenio como Rey de Reyes del Festival y ahora ayuda a hacer visibles a los juglares.

La dinastía Granados se hizo presente desde siempre en el Festival de la Leyenda Vallenata, que cumple su edición número 50. Ovidio Granados fue uno de los ocho acordeoneros que se disputó el título con Alejandro Durán en 1968, en la primera competencia.

La dinastía Granados se hizo presente desde siempre en el Festival de la Leyenda Vallenata, que cumple su edición número 50. Ovidio Granados fue uno de los ocho acordeoneros que se disputó el título con Alejandro Durán en 1968, en la primera competencia. 

Siguió compitiendo un par de veces más. El destino le reservó siempre el segundo lugar, así que desistió al tercer intento. “No quería que me llamaran ‘Ovidio Segundo’ ”, dice el padre del tercer Rey de Reyes, Hugo Carlos Granados, que termina su decenio el domingo por la noche cuando se elija un sucesor.

Ovidio después se hizo famoso como técnico de acordeones (es de los expertos en modificar el instrumento para ajustarlo a los tonos que necesitan los cantantes vallenatos). Con los años, el título que le fue esquivo recayó, con los años, sobre dos de sus hijos –Hugo Carlos y Juan José–. Entre los dos reunieron el mayor número de coronas vallenatas sumado por una familia en el Festival. Y para que no cupiera duda de que era la suya una gran dinastía, su hermano Almes, tío de sus muchachos, también se hizo rey vallenato (2011).

“El Festival Vallenato es la autopista en la que he hecho todas mis carreras”, dice Hugo Carlos, de 51 años, que toca acordeón desde los 5. Tenía 13 cuando se hizo con la corona infantil (1980). Obtuvo la de aficionado en 1986, fue Rey de Reyes aficionado en 1997, cuando Gonzalo ‘Cocha’ Molina se coronó Rey de Reyes de la segunda generación. Fue rey vallenato profesional en el 99 y en el 2001, el 18 de junio, un grave accidente de tránsito estuvo a punto de sacarlo de la música.

En ese momento, Hugo Carlos y su esposa, Adela Gómez. Los diagnósticos decían que no volvería a caminar. La familia ayudó al principio, pero la situación se hizo insostenible cuando les dijeron que Hugo Carlos necesitaba casi un gimnasio. “Me dije: ‘no voy a pedir plata’ ”, recuerda ella. Pero sí acudió a los amigos que el rey vallenato 1999 había hecho en el camino para que le donaran su talento para un evento musical. “Comencé con el papá –relata ella–. Ovidio tuvo un grupo llamado Los Playoneros del César y tenían un tío, Isaac Carrillo, el de La Cañaguatera, que se sumó. Pensé: necesito cien amigos que compren las boletas. Hicimos el evento en un restaurante. Estuvo también Fabián Corrales, que hacía dúo con Juan José y pasaban por un buen momento”.

Esos dos eventos que ayudaron a la recuperación de Hugo Carlos fueron el comienzo de una labor que años más tarde agradeció el favor recibido ayudando a otros juglares y exponentes del folclo. Este acordeón tiene magia

El músico, que en el accidente perdió sus acordeones, volvió al instrumento de la mano de uno de los médicos que lo atendió y le regaló uno que no usaba. “No será como los suyos”, diría el galeno. Pero Granados pudo ensayar. El paso siguiente fue presentarse ante el público, lo hizo en unos carnavales, en Barranquilla, cuando un amigo le consiguió una sillita en la que podía apoyarse. Sin embargo, el milagro mayor ya se había dado: “Es bendecido por Dios –agrega Adela–. Los médicos dicen que no lo pueden creer: no siente sus pies y camina. No mueve los pies, pero aprendió a marchar”.

A la par de las coronas del Festival Vallenato, Granados había acompañado a varios cantantes. A los 17 su talento hizo que el cantautor Gustavo Gutiérrez Cabello lo llamara. Con Eucario Peñalosa hizo la agrupación Los Playoneros de Hoy y con Alberto Mario Fontalvo hizo Los Ases del Vallenato. También hizo pareja con Javier Vega, con quien retomó el trabajo en años recientes.

En el 2005, Hugo Carlos vio coronarse en el Festival a su hermano Juan José. Los hermanos se cuidaban de no competir entre sí desde 1997, tuvieron que hacerlo en el concurso del III Rey de Reyes del 2007. Pusieron de acuerdo a las barras de cada uno para apoyarlos a los dos. Hugo Carlos finalmente venció en una final en la que sus contendores fueron los hermanos Álvaro y Ciro Meza (que concursan este año), Navín López, que ocupó el segundo lugar, y Raúl Martínez, el tercero. Este acordeón tiene magia

Cuando se anunció el fallo, Hugo Carlos apareció en escena con una camiseta blanca en la que se leía la leyenda ‘Gracias, Dios’, una señal de su fe religiosa, a la que le dedica tiempo y música, pues cada año acude los lunes santos a la parroquia de La Concepción a tocar para Dios en las fiestas del Santo Ecce Homo.

Ser Rey de Reyes ha sido para Hugo Carlos Granados una responsabilidad no solo individual, sino familiar y social. “Uno se convierte en un símbolo”, diría al terminar el primer año de reinado, después de recorrer con paciencia colegios y jardines infantiles donde los pequeños lo recibían con dibujos alusivos al Rey de Reyes. Sin embargo su trabajo por el folclor no se limitó a responder llamados y a hacer visitas sociales.

“Pocos acordeoneros han querido brillar con luz propia –afirma su esposa y mánager–. Han estado detrás de los cantantes para sobresalir. Israel Romero ha brillado, la gente lo contrata a él con quien esté cantando en el Binomio. Ómar Geles también. Nadie le pregunta a Alfredo Gutiérrez con qué cantante va. Ellos no necesitan un cantante. Lo mismo ha hecho Hugo Carlos”. Este acordeón tiene magia

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